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ARQUITECTOS DE LEON

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¿ Te sale más cara la factura de calefacción que pasar el invierno en Tahití? O  peor, ¿se te ha estropeado la caldera y no hay posibilidad de resucitarla?

Estos dias explicamos como conseguir un sistema de calefacción eficaz con los menores costes de consumo y mantenimiento, además de dar unas pautas para escoger con criterio que caldera es la que más nos conviene.

Asi que si te interesa quédate con nosotros y sigue leyendo.

¿COMO ESCOGER UNA CALDERA NUEVA SI SE ME ESTROPEA LA QUE TENGO?

Una de las decisiones más importantes a la hora de ejecutar o reformar una vivienda es la de escoger una caldera adaptada a nuestras necesidades, tanto por confort como por eficacia, ahorro y mantenimiento. Como paso previo, es decisivo elegir el sistema de calefacción más idóneo para nuestro caso concreto.

A grandes rasgos, los sistemas de calefacción más habituales son:

  • Sistema por radiación: es quizás el más conocido. Consiste en calentar el volumen de aire de un recinto a través de un emisor de calor. Al alcanzar el aire la temperatura adecuada el cuerpo humano alcanza el confort. Antiguamente era el hogar, chimenea o cocina económica que calentaba una habitación. Posteriormente evolucionó, calentando agua a gran temperatura que se distribuía mediante tuberías a los emisores (radiadores) que se encargaban de calentar las diferentes habitaciones. Su peculiaridad es que para calentar esos grandes volúmenes de aire y hacer los recorridos sin perder eficacia, el agua debe ir a una temperatura elevada, en torno a los 60-80 ºC, por lo que las calderas que constituyen este tipo de sistema son conocidas como Calderas de Alta Temperatura.

  • Sistema por contacto: En este sistema el cuerpo humano adquiere la temperatura de confort tocando directamente una superficie calefactada. Generalmente consistía en convertir un elemento, pared o suelo, en toda su superficie en un gran emisor. Para ello se canaliza agua caliente a través de un entramado de tubos de polietileno bajo el suelo consiguiendo trasmitir el calor del agua a la superficie en contacto con el ser humano. Su peculiaridad es que no trata de calentar la superficie de aire del recinto, si no de transmitir confort a través del tacto por lo que el agua no puede ir a gran temperatura, si no el cuerpo humano no lo resistiría, en este caso el agua circula entre 38-40 ºC. Debido a lo cual las calderas que constituyen este tipo de sistema son conocidas como Calderas de Baja Temperatura.

Nuestro consejo:

La primera conclusión  tras lo explicado es inmediata: para un mismo espacio, la Caldera de Baja Temperatura que transmite confort a través de un suelo radiante consume menos que una Caldera de Alta Temperatura que transmite confort a través de la radiación calentando el aire del recinto. Puesto que en este segundo caso la temperatura del agua necesaria es en torno a los 60 ºC mientras que en el primer caso ronda los 40ºC.  Pero no nos debemos conformar con esta explicación, puesto que estamos hablando de una inversión importante que nos generará una serie de gastos futuros, debemos estudiar nuestro caso concreto y analizar los pros y contras de nuestro caso.

Mañana continuaremos hablando de las ventajas e inconvenientes de cada uno de estos sistemas. Hasta entonces, si te interesa acceder al enlace diario en el que hablaremos de este y otros muchos temas, síguenos a través de nuestra página ARQUITECTOS DE LEON en Facebook o Twitter. Y si lo que quieres es consultarnos tu caso concreto te atenderemos con mucho gusto en

consultas@arquitectosdeleon.com

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CARLOS ANTA ARIAS Y ROSARIO GARCIA ARIAS. ARQUITECTOS  

PONFERRADA                      LA BAÑEZA                         LEON