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ARQUITECTOS DE LEON

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¿Has comprado una parcela y sospechas que encoge más que un jersey de angora en agua caliente?

No estás solo. Estadísticamente somos uno de los países del mundo con mayor numero de litigios en curso debidos a límites, linderos o medianeras entre dos propiedades o más. Vamos a explicar a grandes rasgos cómo se han transformado las unidades de cultivo en unidades de superficie,con las consecuentes diferencias de bulto que median entre ambas. ¿Será eso lo que ocurre con la tuya?

¿POR QUE LOS METROS CUADRADOS DE MI PARCELA SON DE SATAN?

Nos hemos comprado una parcela en el campo y cuando comprobamos su superficie vemos que los metros cuadrados que nos han dicho que tiene, en nada coinciden con los que nos comprueba el señor topógrafo que hemos enviado a medir. ¿Nos han engañado? ¿Nos han movido los linderos? ¿Debo comprarme una escopeta de caza y esperar con nocturnidad y agazapado a ver si algun vecino se dedica a tal fin? Nosotros opinamos que no, aunque las disputas por las superficies y linderos de nuestras parcelas son tan antiguas como el derecho de la propiedad.

Históricamente, el único valor que tenía el suelo era su rendimiento agrario. El valor del suelo se estimaba a través volúmen del cultivo que se obtenía en él puesto que no existía ninguna otra rentabilidad. En la actualidad, la rentabilidad de los terrenos en la mayoria de los casos se basa  en el rendimiento inmobiliario que se pueda extraer.  Esta gran diferencia de conceptos, trae consigo una gran diferencia de medidas.

Antiguamente se estimaba la superficie de parcela en función del volúmen de grano extraído en él. Lógicamente, un metro cúbico de trigo en un campo de Castilla se obtenía con mucha menos superficie que en mitad de las Bárdenas Reales, de igual manera que un metro cúbico de arroz en Valencia se obtenía en mucha menor superficie que en las Rías Baixas.  Asi que como véis el valor del suelo no solo dependia del volúmen del grano obtenido si no del tipo de grano. Es decir, el dato era autóctono, tanto que incluso podía variar de una población vecina a otra. De hecho, según la zona geográfica la superficie del terreno podía reflejarse en cuartales, ferrados, fanegas, arrobas, etc.

¿Qué era exactamente una fanega, una arroba, un ferrado o un cuartal?

Pues físicamente era un cubo de madera. Cada vez que se llenaba a tope de grano era una unidad. Es decir, se traía el total de grano extraído de una parcela y se cubicaba en unidades con cada cubo que se llenaba. Lógicamente, en función de la fertilidad del terreno, de su protección climatológica, etc, una misma superficie podría tener diferente rendimiento de cultivo. Y por ese mismo motivo, en localidades próximas, el cubo en que se media esa unidad podía no ser del mismo tamaño.

Esto, que en su día era claro para las personas que únicamente buscaban un rendimiento agrario de su terreno, es decir saber cuánto produce una parcela, se convierte en una fuente de problemas cuando se trata de extrapolar a unidades de superficie (metros cuadrados o hectáreas).

Lo lógico hubiese sido que en el momento de la transformación de medidas se hubiese exigido a los propietarios una medición real del terreno para trasladar esas unidades de cultivo en unidades de superficie, pero a finales de los años 50 y principios de los 60 del pasado siglo, era una quimera. Por ello se emplearon una serie de valores medios que aproximasen las unidades de cultivo a unidades de superficie.

¿Pero es el resultado es completamente exacto? Lamentablemente no, por lo que ya hemos dicho, la unidad de cultivo podía variar de un pueblo a su colindante, uno podría necesitar más superficie que su pueblo vecino para obtener el mismo rendimiento. Obviamente, de ese traslado de medidas derivan la mayor parte de los litigios.

Nuestro consejo:

Antes de adquirir una parcela, encarga su medición y la identificación de sus linderos mediante coordenadas. Su inscripción en el Registro de la Propiedad con estos datos contrastados, te evitará cualquier tipo de futura disputa con tus colindantes, aun en el improbable caso de que moviesen los hitos o el cercado que la delimite, puesto que las coordenadas de tu propiedad estarán debida y oficialmente documentadas.

Mañana explicaremos el nuevo sistema para georreferenciar nuestros terrenos y que es de obligada aplicación a la hora de agrupar o dividir terrenos. Hasta entonces, si estas interesado en acceder al enlace diario en el que ver este y muchos otros temas, síguenos a través de nuestra página ARQUITECTOS DE LEON en Facebook o Twitter. Y si lo que necesitas es consultarnos sobre tu caso concreto, dirígenos tu pregunta a:

consultas@arquitectosdeleon.com 

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CARLOS ANTA ARIAS Y ROSARIO GARCIA ARIAS. ARQUITECTOS  

PONFERRADA                    LA BAÑEZA                      LEON